miércoles, 7 de febrero de 2018

Cumpleaños de Frankenstein y reivindicación de Mary Shelley

En este 2018 el mito de Frankenstein creado por Mary W. Shelley celebra su 200 aniversario en plena vigencia y manteniendo su rabiosa modernidad. ¿Podemos imaginar un mundo en el que no exista esta criatura que ha alimentado tantísimas pesadillas y ha inspirado creaciones de todo tipo? Pocos personajes literarios se ganan la categoría de arquetipos y marcan tan profundamente el imaginario colectivo.


Este año la prensa de aquí y de allá se para a reflexionar sobre la dimensión cultural y la importancia de esta obra publicada por Mary W. Shelley el 1 de enero de 1818, en una pequeña tirada de 500 ejemplares que se repitió y ya en su momento vivió su éxito con sucesivas y ampliadas ediciones. Cuando apareció Frankenstein o el moderno Prometeo la novela no llevaba ni firma. Mary W. Shelley, hija del filósofo radical William Godwin y de la filósofa precursora feminista Mary Wollstonecraft, creció en un ambiente intelectual y adelantado a su tiempo pero en su recorrido como autora, como tantas, sufrió la discriminación que denunciaba su madre en el texto Vindicación de los derechos de las mujeres.

Hace unos meses el novelista Javier Marías encendía una polémica al preguntarse en una de sus columnas de El País Semanal a qué venía tanta reclamación feminista para poner en valor a autoras frente a los omnipresentes autores (el siempre tan cuestionable canon). Todo venía al hilo de Gloria Fuertes y su póstumo éxito como poeta pero citaba a un montón de escritoras incontestables –entre ellas, claro, Shelley o las hermanas Brontë- que por su valía no habían tenido que reclamar un puesto en la Historia de la literatura que ya han tenido de manera incuestionable. Solo que eso no fue exactamente así y para muestra las suspicacias que hasta hace nada había alrededor de la autoría de Frankenstein, que argumentaban que no era posible que Mary hubiera ideado sola y siendo tan joven (tenía 18 años cuando la escribió)  semejante portento y que habría contado con la ayuda de su entonces marido, el poeta romántico Percy B. Shelley.

La mítica cena en el verano de 1816 cerca del Lago Leman en la que Lord Byron retó a Mary Shelley a escribir una historia de fantasmas quedó bien reflejada en la película de Gonzalo Suárez, Remando al viento, impregnada de esa atmósfera romántica, al margen de todo que alimenta el aura mítica de la fantástica criatura y también su creadora. Mary W. Shelley, afortunadamente, no deja de ser ahora foco de interés y análisis para poner en valor su visionaria aportación y su precocidad, como se lee en este artículo.

 Muy pronto en JPM Ediciones tendremos también novedades relacionadas con la criatura de Mary W. Shelley para compartir con vosotros.


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